* FIBROMIALGIA, SEXUALIDAD Y PAREJA
20 Enero, 07 por fridasociacion
FIBROMIALGIA, SEXUALIDAD Y PAREJA
Associació Catalana
d’ Afectats de Fibromialgia
En el ámbito
del asesoramiento
sexológico,
la inapetencia sexual
y la disfunción
orgásmica son los
temas más recurrentes
El enfermo de fibromialgia tiene que enfrentarse, día a día, a dife-
rentes dificultades que le impiden llevar una buena calidad de vida.
Entre otras muchas, las relaciones sexuales y de pareja toman un
papel relevante, ya que si la vida en pareja es cordial y satisfacto-
ria, se potenciará el apoyo que se obtiene del compañero o la com-
pañera, del marido o la mujer, para un mayor y mejor desarrollo de
la vida del enfermo de fibromialgia.
Partiendo de la premisa de que el enfermo de fibromialgia es único,
es especial, respecto al desarrollo de su enfermedad y, dado que
aún no han quedado definidas las causas que provocan la apari-
ción de la misma, el diseño de la evaluación y asesoramiento psi-
cológico va dirigido a cada paciente, teniendo en cuenta su entor-
no social cultural y familiar. No obstante, puede resultar de utilidad
presentar algunas cuestiones generales sobre la sexualidad y la
pareja que puedan ayudar a entender, globalmente, qué es lo que
sucede cuando la fibromialgia afecta a la sexualidad y la convi-
vencia en pareja y qué alternativas se pueden plantear para mini-
mizar los efectos negativos y potenciar todo aquello que el enfermo
puede ofrecer y recibir de su pareja.
En el caso de las personas que no tienen pareja estable, las difi-
cultades para mantener relaciones sexuales satisfactorias pueden
incidir negativamente en el momento que deciden relacionarse ínti-
mamente con otras personas. Consecuentemente, empeoran las
condiciones para conseguir mantener relaciones de pareja estables
y duraderas.
En el ámbito del asesoramiento sexológico, la inapetencia sexual y
la disfunción orgásmica son los temas más recurrentes. Estas difi-
cultades suelen aparecer por diferentes causas, entre ellas figuran
las siguientes:
* Causas médicas (enfermedad crónica, dolor, edad avanzada,
desequilibrio hormonal, efectos secundarios de los fármacos …)
* Causas emocionales (depresión, ansiedad, estrés, problemas
de pareja…)
* Causas debidas al aprendizaje (inhibición sociocultural, tópi-
cos culturales y sociales o falta de información respecto a la
actividad sexual)
* Dificultad de concentración en las sensaciones sexuales.
* Incapacidad para relajarse ante la relación sexual.
* Excesivo control de la excitación sexual.
* Miedo al fracaso durante la relación sexual.
El malestar general
que se deriva
de la fibromialgia
puede contribuir
a la inhibición
del deseo sexual
Los diferentes problemas en las relaciones sexuales pueden favore-
cer la aparición de emociones negativas, tales como desilusión,
frustración, tristeza … A su vez, estas emociones negativas favore-
cerán el surgimiento de conflictos y recriminaciones entorno a la
relación y no solo por lo que se refiere a la sexualidad, sino, más
extensamente, a la relación de pareja. Como consecuencia de
dichas tensiones y disputas, no solo el enfermo, sino también su
compañero/a se sienten insatisfechos.
Qué puede ocurrir cuando la falta de satisfacción en la actividad
sexual y de pareja se manifiesta? La respuesta la encontramos en
la falta de placer, de disfrute de la actividad sexual, lo que provo-
ca que,poco a poco, nos distanciemos y dediquemos menos tiem-
po a una práctica que, inicialmente, se espera que sea gratifican-
te, satisfactoria.
El malestar general que se deriva de la fibromialgia puede contri-
buir a la inhibición del deseo sexual. La persona se encuentra ante
una situación de dolor crónico, a la que se añade la falta de solu-
ciones efectivas a su malestar y, en algunas ocasiones, el tener que
enfrentase a la incomprensión por parte de las personas de su
entorno inmediato, incluyendo a su pareja.
Otra de las dificultades asociadas a la actividad sexual es el vaginis-
mo. Esta disfunción suele producirse por el miedo al dolor que puede
producir la penetración (dispaurenia).Se genera una contractura del
tercio anterior de la vagina que impide la penetración. Esta contractu-
ra también puede relacionarse con el dolor propio de la fibromialgia.
Si durante alguna de las experiencias sexuales se ha padecido
dolor, éste puede quedar condicionado. Es decir,el dolor que ha
sufrido la persona durante la relación sexual lleva a que, ante una
nueva relación, el propio cuerpo reaccione contrayendo la muscu-
latura para impedir la penetración (el cuerpo mantiene en la memo-
ria que en otra ocasión fue dolorosa, es como un medio de defen-
sa). Este proceso impide el disfrute de la actividad coital. Esta des-
cripción, que está más centrada en la mujer, también puede ser váli-
da para el hombre. Es decir, puede aparecer dolor en el pene
durante la actividad coital y se relacionará con los mismos aspec-
tos ya descritos para el caso de la mujer.
Las causas médicas
y las causas
emocionales son los
principales motivos
de aparición de la
inapetencia sexual
Otra disfunción que pueden padecer las personas con fibromialgia
es la dificultad de concentración en las sensaciones sexuales y la
incapacidad para relajarse ante la relación sexual. Las causas
médicas (enfermedad crónica, dolor, efecto de los fármacos̷
y las
causas emocionales (depresión, estrés, problemas de pareja̷
son
los principales motivos de aparición de la inapetencia sexual.
Con lo descrito hasta ahora, podemos inferir que el enfermo de
fibromialgia se halla ante un nivel de tensión, más o menos eleva-
do, cuando afronta la actividad sexual, y esta tensión influirá en la
respuesta de acercamiento íntimo.
Los estudios sobre sexualidad humana revelan que existen dos fuen-
tes principales por las que la persona puede sentir tensión.
La primera es aquella que se deriva del estrés que se va acumulan-
do a lo largo del día. Esta condición se acentúa en personas que
tienden a ser perfeccionistas o que viven en situaciones realmente
exigentes, o aquellas que viven en un estado de tensión crónica. En
esta descripción se puede ubicar un número importante de personas
que padecen fibromialgia, sobre todo, aquellas que se ven obliga-
das a retomar la actividad laboral o familiar normal, por lo que se
les añade un grado de exigencia que no siempre resulta abordable.
La segunda fuente de tensión que puede interferir en la actividad
sexual es la tensión, la preocupación, la angustia anticipatoria ante
la práctica sexual. Elementos como la tensión creada por las expec-
tativas, los miedos, las aspiraciones, son proyectados como preo-
cupaciones, y éstas se dejan notar en las relaciones de pareja.
Por lo que se refiere a la condición médica asociada a la fibro-.
mialgia, cabe esperar que los fármacos administrados ayuden a
reducir óptimamente el dolor y el malestar físico. A partir de esta
mejoría, desde la psicología se propone actuar sobre los aspectos
emocionales y el trabajo sobre el control del dolor mediante actua-
ciones terapéuticas específicas, y especialmente enfocadas a la
potenciación de la sensualidad.
. Incluso,
se llega a descargar
el malestar
que se sufre
sobre la pareja
Todas las posibles dificultades sexuales, algunas de ellas relaciona-
das con la sintomatología propia de la fibromialgia y otras no rela-
cionadas directamente, derivan en un empeoramiento de la comu-
nicación de la pareja. Consecuentemente es habitual observar
importantes entre los miembros de la pareja. Es entonces cuando se
evidencia una disminución de los aspectos afectivos.
Los miembros de la pareja ya no se dicen lo mucho que se quieren,
que se gustan, lo bien que les parece estar al lado del otro …Pero
no sólo se pierde la comunicación verbal, sino también la comuni-
cación emocional. Este hecho lleva a un distanciamiento de la per-
sona con la que convivimos diariamente.
Dadas las características propias de la fibromialgia (dolor crónico,
fatiga, irritabilidad, malhumor, etc.) el enfermo ya no busca apoyo
y deja de expresar a su pareja las dificultades que experimenta a
lo largo del día. Incluso, se Ilega a descarga el malestar que se
sufre sobre la pareja. Es entonces cuando se entra en un círculo de
recriminaciones, malhumor y discusiones del cual, sin ayuda, es difí-
cil salir.
Ocupan un lugar importante, en toda la descripción que se presen-
ta. Las cogniciones, es decir, los pensamientos y preocupaciones
del enfermo. Se observa como aparecen cogniciones contradicto-
rias que se basan en la idea de que, a pesar de que se considera
urgente atender a nuestra pareja y hacerlo, además, de forma satis-
factoria, aparece una expectativa negativa, ya que ante este primer
pensamiento existe la certidumbre de que no habrá éxito en el
siguiente encuentro sexual y, secundariamente, que cualquier inten-
to de relación sexual queda vinculado al fracaso.
Desde la intervención psicológica promovemos un cambio en la per-
cepción y cognición de las posibilidades de la persona dentro de
la pareja. Es posible pensar que es un hecho terrible el padecer esta
enfermedad, no obstante, teniendo medios adecuados para hacer-
le frente, podemos obtener un nivel de vida satisfactorio. Hemos de
posibilitar una buena adaptación y podremos lograr una calidad de
vida mucho más positiva.
. La prioridad es saber
cómo nos sentimos
y hasta dónde
queremos o podemos
llegar
¿Cuándo y cómo tener relaciones sexuales? La manera más satis-
factoria es escuchando nuestro propio cuerpo. Si atendemos a las
sensaciones de nuestro cuerpo, por ejemplo, si estamos cansados,
si hoy la percepción de dolor es menor, si en definitiva nos sentimos
en disposición de disfrutar de un momento con la pareja. Si es así,
es el momento adecuado. De esta manera nos aseguramos el sentir
que la experiencia será agradable. Si forzamos la situación difícil-
mente nos sentiremos bien, incluso notaremos que resulta desagra-
dable y la próxima vez no nos encontraremos en disposición de
tener una relación sexual. Esto implica que hemos de aprender a
decir no a la pareja cuando no nos apetece. Pero también quiere
decir, que si nuestra pareja nos propone tener una relación sexual,
demos la oportunidad de sentir, escuchar nuestro cuerpo y probar
a iniciar la relación sexual. No estamos obligados a llegar hasta el
final del acto sexual, cabe la posibilidad que, a medio camino, vea-
mos que no estamos del todo dispuestos. Este es el momento de
parar y emplazarnos, como pareja, para otro momento.
Aprender de un nuevo estilo en las relaciones sexuales donde la
prioridad es saber cómo nos sentimos y hasta dónde queremos o
podemos llegar. Fibromialgia no es equivalente a no poder tener
relaciones sexuales, al contrario, incluso es saludable, mantener
una regularidad, pero modificando aquellos aspectos que pueden
entorpecer, no solo la relación sexual. Sino también la relación de
pareja.
Volver a disfrutar de aquellas cosas Que nos hacían sentir bien en
un tiempo pasado para ello nos podemos plantear algunas cuestio-
nes, tales como nuestras relaciones sexuales, de pareja, fueron en
el pasado agradables, satisfactorias, las deseábamos?,¿cuáles han
sido los cambios que se han producido? I de estos cambios ¿hay
alguna cosa que podamos recuperar?,cuáles son las limitaciones
actuales?,¿qué se nos ocurre para superar estas limitaciones?,¿qué
alternativas podemos proponer?,¿es necesaria la ayuda, el aseso-
ramiento de un profesional de la salud?.
Se intenta mitigar
la preocupación
que la persona siente
ante la práctica sexual
Los ejercicios que se proponen en la terapia sexual se conforman
como un recurso que ayude a relajarse y disfrutar de la experiencia
sensual que genera la relación sexual. El objetivo no es buscar resul-
tados concretos. Se intenta mitigar la preocupación que la persona
siente ante la práctica sexual, cambiando la actitud de forma que
la sexualidad sea más divertida, que podamos disfrutar practican-
do sexo con nuestra pareja. Todo ello sin marcarnos objetivos con-
cretos, es decir, que podamos abandonar, continuar o retomar esta
actividad, ahora lúdica, en el momento que nos apetezca.
Como ya se ha comentado, la principal queja respecto a la inape-
tencia sexual es que se ha modificado una condición que antes
favorecía unas relaciones sexuales óptimas. Para dar solución a
esta condición, lo que intentaremos es recuperar, reactivar el interés
perdido, para enriquecer de nuevo la experiencia sexual.
Otra estrategia terapéutica es la evaluación de las posibles causas
del alejamiento afectivo y comunicativo de la pareja, para pasar,
en un segundo nivel, a mejorar los niveles de comunicación verbal,
aprender a resolver los nuevos problemas y retos que se le plante-
an a la pareja. Todo ello de la manera más efectiva y aportando
alternativas de solución que sean aceptables para ambos miembros
de la pareja, potenciando la colaboración entre los dos en la reso-
lución de conflictos y dificultades de la vida en pareja. Finalmente,
potenciar la expresión de sentimientos v emociones positivas hacia
nuestra pareja.
Oscar Asorey Martínez
Psicòleg, ISEP Clínic Baix Camp
Manresa………...93 875 74 20
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PSICOLOGIA CLÍNICA Y DE SALUD -ISEP CLÍNIC