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FIBROMIALGIA, SEXUALIDAD Y PAREJA

Associació Catalana

d’ Afectats de Fibromialgia

En el ámbito

del asesoramiento

sexológico,

la inapetencia sexual

y la disfunción

orgásmica son los

temas más recurrentes

El enfermo de fibromialgia tiene que enfrentarse, día a día, a dife-

rentes dificultades que le impiden llevar una buena calidad de vida.

Entre otras muchas, las relaciones sexuales y de pareja toman un

papel relevante, ya que si la vida en pareja es cordial y satisfacto-

ria, se potenciará el apoyo que se obtiene del compañero o la com-

pañera, del marido o la mujer, para un mayor y mejor desarrollo de

la vida del enfermo de fibromialgia.

Partiendo de la premisa de que el enfermo de fibromialgia es único,

es especial, respecto al desarrollo de su enfermedad y, dado que

aún no han quedado definidas las causas que provocan la apari-

ción de la misma, el diseño de la evaluación y asesoramiento psi-

cológico va dirigido a cada paciente, teniendo en cuenta su entor-

no social cultural y familiar. No obstante, puede resultar de utilidad

presentar algunas cuestiones generales sobre la sexualidad y la

pareja que puedan ayudar a entender, globalmente, qué es lo que

sucede cuando la fibromialgia afecta a la sexualidad y la convi-

vencia en pareja y qué alternativas se pueden plantear para mini-

mizar los efectos negativos y potenciar todo aquello que el enfermo

puede ofrecer y recibir de su pareja.

En el caso de las personas que no tienen pareja estable, las difi-

cultades para mantener relaciones sexuales satisfactorias pueden

incidir negativamente en el momento que deciden relacionarse ínti-

mamente con otras personas. Consecuentemente, empeoran las

condiciones para conseguir mantener relaciones de pareja estables

y duraderas.

En el ámbito del asesoramiento sexológico, la inapetencia sexual y

la disfunción orgásmica son los temas más recurrentes. Estas difi-

cultades suelen aparecer por diferentes causas, entre ellas figuran

las siguientes:

* Causas médicas (enfermedad crónica, dolor, edad avanzada,

desequilibrio hormonal, efectos secundarios de los fármacos …)

* Causas emocionales (depresión, ansiedad, estrés, problemas

de pareja…)

* Causas debidas al aprendizaje (inhibición sociocultural, tópi-

cos culturales y sociales o falta de información respecto a la

actividad sexual)

* Dificultad de concentración en las sensaciones sexuales.

* Incapacidad para relajarse ante la relación sexual.

* Excesivo control de la excitación sexual.

* Miedo al fracaso durante la relación sexual.

El malestar general

que se deriva

de la fibromialgia

puede contribuir

a la inhibición

del deseo sexual

Los diferentes problemas en las relaciones sexuales pueden favore-

cer la aparición de emociones negativas, tales como desilusión,

frustración, tristeza … A su vez, estas emociones negativas favore-

cerán el surgimiento de conflictos y recriminaciones entorno a la

relación y no solo por lo que se refiere a la sexualidad, sino, más

extensamente, a la relación de pareja. Como consecuencia de

dichas tensiones y disputas, no solo el enfermo, sino también su

compañero/a se sienten insatisfechos.

Qué puede ocurrir cuando la falta de satisfacción en la actividad

sexual y de pareja se manifiesta? La respuesta la encontramos en

la falta de placer, de disfrute de la actividad sexual, lo que provo-

ca que,poco a poco, nos distanciemos y dediquemos menos tiem-

po a una práctica que, inicialmente, se espera que sea gratifican-

te, satisfactoria.

El malestar general que se deriva de la fibromialgia puede contri-

buir a la inhibición del deseo sexual. La persona se encuentra ante

una situación de dolor crónico, a la que se añade la falta de solu-

ciones efectivas a su malestar y, en algunas ocasiones, el tener que

enfrentase a la incomprensión por parte de las personas de su

entorno inmediato, incluyendo a su pareja.

Otra de las dificultades asociadas a la actividad sexual es el vaginis-

mo. Esta disfunción suele producirse por el miedo al dolor que puede

producir la penetración (dispaurenia).Se genera una contractura del

tercio anterior de la vagina que impide la penetración. Esta contractu-

ra también puede relacionarse con el dolor propio de la fibromialgia.

Si durante alguna de las experiencias sexuales se ha padecido

dolor, éste puede quedar condicionado. Es decir,el dolor que ha

sufrido la persona durante la relación sexual lleva a que, ante una

nueva relación, el propio cuerpo reaccione contrayendo la muscu-

latura para impedir la penetración (el cuerpo mantiene en la memo-

ria que en otra ocasión fue dolorosa, es como un medio de defen-

sa). Este proceso impide el disfrute de la actividad coital. Esta des-

cripción, que está más centrada en la mujer, también puede ser váli-

da para el hombre. Es decir, puede aparecer dolor en el pene

durante la actividad coital y se relacionará con los mismos aspec-

tos ya descritos para el caso de la mujer.

Las causas médicas

y las causas

emocionales son los

principales motivos

de aparición de la

inapetencia sexual

Otra disfunción que pueden padecer las personas con fibromialgia

es la dificultad de concentración en las sensaciones sexuales y la

incapacidad para relajarse ante la relación sexual. Las causas

médicas (enfermedad crónica, dolor, efecto de los fármacos̷ ;) y las

causas emocionales (depresión, estrés, problemas de pareja̷ ;) son

los principales motivos de aparición de la inapetencia sexual.

Con lo descrito hasta ahora, podemos inferir que el enfermo de

fibromialgia se halla ante un nivel de tensión, más o menos eleva-

do, cuando afronta la actividad sexual, y esta tensión influirá en la

respuesta de acercamiento íntimo.

Los estudios sobre sexualidad humana revelan que existen dos fuen-

tes principales por las que la persona puede sentir tensión.

La primera es aquella que se deriva del estrés que se va acumulan-

do a lo largo del día. Esta condición se acentúa en personas que

tienden a ser perfeccionistas o que viven en situaciones realmente

exigentes, o aquellas que viven en un estado de tensión crónica. En

esta descripción se puede ubicar un número importante de personas

que padecen fibromialgia, sobre todo, aquellas que se ven obliga-

das a retomar la actividad laboral o familiar normal, por lo que se

les añade un grado de exigencia que no siempre resulta abordable.

La segunda fuente de tensión que puede interferir en la actividad

sexual es la tensión, la preocupación, la angustia anticipatoria ante

la práctica sexual. Elementos como la tensión creada por las expec-

tativas, los miedos, las aspiraciones, son proyectados como preo-

cupaciones, y éstas se dejan notar en las relaciones de pareja.

Por lo que se refiere a la condición médica asociada a la fibro-.

mialgia, cabe esperar que los fármacos administrados ayuden a

reducir óptimamente el dolor y el malestar físico. A partir de esta

mejoría, desde la psicología se propone actuar sobre los aspectos

emocionales y el trabajo sobre el control del dolor mediante actua-

ciones terapéuticas específicas, y especialmente enfocadas a la

potenciación de la sensualidad.

. Incluso,

se llega a descargar

el malestar

que se sufre

sobre la pareja

Todas las posibles dificultades sexuales, algunas de ellas relaciona-

das con la sintomatología propia de la fibromialgia y otras no rela-

cionadas directamente, derivan en un empeoramiento de la comu-

nicación de la pareja. Consecuentemente es habitual observar

importantes entre los miembros de la pareja. Es entonces cuando se

evidencia una disminución de los aspectos afectivos.

Los miembros de la pareja ya no se dicen lo mucho que se quieren,

que se gustan, lo bien que les parece estar al lado del otro …Pero

no sólo se pierde la comunicación verbal, sino también la comuni-

cación emocional. Este hecho lleva a un distanciamiento de la per-

sona con la que convivimos diariamente.

Dadas las características propias de la fibromialgia (dolor crónico,

fatiga, irritabilidad, malhumor, etc.) el enfermo ya no busca apoyo

y deja de expresar a su pareja las dificultades que experimenta a

lo largo del día. Incluso, se Ilega a descarga el malestar que se

sufre sobre la pareja. Es entonces cuando se entra en un círculo de

recriminaciones, malhumor y discusiones del cual, sin ayuda, es difí-

cil salir.

Ocupan un lugar importante, en toda la descripción que se presen-

ta. Las cogniciones, es decir, los pensamientos y preocupaciones

del enfermo. Se observa como aparecen cogniciones contradicto-

rias que se basan en la idea de que, a pesar de que se considera

urgente atender a nuestra pareja y hacerlo, además, de forma satis-

factoria, aparece una expectativa negativa, ya que ante este primer

pensamiento existe la certidumbre de que no habrá éxito en el

siguiente encuentro sexual y, secundariamente, que cualquier inten-

to de relación sexual queda vinculado al fracaso.

Desde la intervención psicológica promovemos un cambio en la per-

cepción y cognición de las posibilidades de la persona dentro de

la pareja. Es posible pensar que es un hecho terrible el padecer esta

enfermedad, no obstante, teniendo medios adecuados para hacer-

le frente, podemos obtener un nivel de vida satisfactorio. Hemos de

posibilitar una buena adaptación y podremos lograr una calidad de

vida mucho más positiva.

. La prioridad es saber

cómo nos sentimos

y hasta dónde

queremos o podemos

llegar

¿Cuándo y cómo tener relaciones sexuales? La manera más satis-

factoria es escuchando nuestro propio cuerpo. Si atendemos a las

sensaciones de nuestro cuerpo, por ejemplo, si estamos cansados,

si hoy la percepción de dolor es menor, si en definitiva nos sentimos

en disposición de disfrutar de un momento con la pareja. Si es así,

es el momento adecuado. De esta manera nos aseguramos el sentir

que la experiencia será agradable. Si forzamos la situación difícil-

mente nos sentiremos bien, incluso notaremos que resulta desagra-

dable y la próxima vez no nos encontraremos en disposición de

tener una relación sexual. Esto implica que hemos de aprender a

decir no a la pareja cuando no nos apetece. Pero también quiere

decir, que si nuestra pareja nos propone tener una relación sexual,

demos la oportunidad de sentir, escuchar nuestro cuerpo y probar

a iniciar la relación sexual. No estamos obligados a llegar hasta el

final del acto sexual, cabe la posibilidad que, a medio camino, vea-

mos que no estamos del todo dispuestos. Este es el momento de

parar y emplazarnos, como pareja, para otro momento.

Aprender de un nuevo estilo en las relaciones sexuales donde la

prioridad es saber cómo nos sentimos y hasta dónde queremos o

podemos llegar. Fibromialgia no es equivalente a no poder tener

relaciones sexuales, al contrario, incluso es saludable, mantener

una regularidad, pero modificando aquellos aspectos que pueden

entorpecer, no solo la relación sexual. Sino también la relación de

pareja.

Volver a disfrutar de aquellas cosas Que nos hacían sentir bien en

un tiempo pasado para ello nos podemos plantear algunas cuestio-

nes, tales como nuestras relaciones sexuales, de pareja, fueron en

el pasado agradables, satisfactorias, las deseábamos?,¿cuáles han

sido los cambios que se han producido? I de estos cambios ¿hay

alguna cosa que podamos recuperar?,cuáles son las limitaciones

actuales?,¿qué se nos ocurre para superar estas limitaciones?,¿qué

alternativas podemos proponer?,¿es necesaria la ayuda, el aseso-

ramiento de un profesional de la salud?.

Se intenta mitigar

la preocupación

que la persona siente

ante la práctica sexual

Los ejercicios que se proponen en la terapia sexual se conforman

como un recurso que ayude a relajarse y disfrutar de la experiencia

sensual que genera la relación sexual. El objetivo no es buscar resul-

tados concretos. Se intenta mitigar la preocupación que la persona

siente ante la práctica sexual, cambiando la actitud de forma que

la sexualidad sea más divertida, que podamos disfrutar practican-

do sexo con nuestra pareja. Todo ello sin marcarnos objetivos con-

cretos, es decir, que podamos abandonar, continuar o retomar esta

actividad, ahora lúdica, en el momento que nos apetezca.

Como ya se ha comentado, la principal queja respecto a la inape-

tencia sexual es que se ha modificado una condición que antes

favorecía unas relaciones sexuales óptimas. Para dar solución a

esta condición, lo que intentaremos es recuperar, reactivar el interés

perdido, para enriquecer de nuevo la experiencia sexual.

Otra estrategia terapéutica es la evaluación de las posibles causas

del alejamiento afectivo y comunicativo de la pareja, para pasar,

en un segundo nivel, a mejorar los niveles de comunicación verbal,

aprender a resolver los nuevos problemas y retos que se le plante-

an a la pareja. Todo ello de la manera más efectiva y aportando

alternativas de solución que sean aceptables para ambos miembros

de la pareja, potenciando la colaboración entre los dos en la reso-

lución de conflictos y dificultades de la vida en pareja. Finalmente,

potenciar la expresión de sentimientos v emociones positivas hacia

nuestra pareja.

Oscar Asorey Martínez

Psicòleg, ISEP Clínic Baix Camp

Manresa………...93 875 74 20

Martorell………...93 773 52 07

Castelldefels……….93 636 77 83

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PSICOLOGIA CLÍNICA Y DE SALUD -ISEP CLÍNIC

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